No solo a TVCrónica le importa esta noticia, también a los dueños de Locales. El invierno es una gran ayuda para los hurtos de productos, el comerciante le puede pedir a una mechera que no entre con un bolso, pero no que deje su campera o tapado en la puerta. El interior de los abrigos es un lugar muy común donde los ladrones esconden diversa mercadería.

La necesidad tiene cara de hereje y es muy común aun con 30° a la sombra ver a delincuentes entrar abrigados a los negocios. Prestarles atención es una forma de evitar robos, acercarse con alguna excusa o comentario muchas veces hace que se sientan identificados y provocan que desistan del intento.

El verano también evita que niños y jóvenes que utilizan el guardapolvo como encubridor de mercadería tengan la vida tan fácil. Hay que prestar atención a otras partes del cuerpo en la que se puede llevar elementos: debajo de los brazos entre la axila y la camisa, abajo del pantalón adelante, adentro de las medias intentando disimularla con la botamanga, como así también los clásicos carritos de bebés.

Resumiendo: en verano, prestar atención a los clientes con ropas fuera de estación y a los que caminan o se mueven de una forma robótica, poco natural.

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